El efecto Halo y el efecto Horn son sesgos cognitivos que nos llevan a emitir juicios positivos o negativos sobre una persona sin conocerla realmente. Estos sesgos distorsionan nuestra percepción y afectan la forma en que evaluamos a un candidato durante un proceso de selección.
Aunque estos conceptos parecen muy actuales, fueron definidos hace más de un siglo. El psicólogo estadounidense Edward Thorndike los presentó en 1920 en su artículo “A Constant Error in Psychological Ratings”, demostrando que el ser humano no es totalmente objetivo al evaluar a otros.
En este artículo exploramos qué significan estos sesgos en el ámbito de Recursos Humanos y cómo gestionarlos para evitar que influyan negativamente en tus procesos de reclutamiento.
¿Qué es el Efecto Halo en Recursos Humanos?
El efecto Halo ocurre cuando atribuimos cualidades positivas a una persona basándonos únicamente en una primera impresión favorable. Esta percepción sesgada condiciona nuestro juicio posterior y puede afectar la objetividad del proceso de selección.
Este fenómeno es especialmente visible en entrevistas, donde los reclutadores pueden dejarse llevar por:
-
La simpatía del candidato
-
Una apariencia muy profesional
-
Una comunicación fluida
-
Un logro llamativo en su CV
Esto puede generar problemas como:
-
Falta de credibilidad en el proceso de selección
-
Elección incorrecta del candidato
-
Dificultad para identificar áreas de mejora reales
-
Feedback poco útil o insuficiente
Incluso dentro de la empresa, este sesgo puede traducirse en favoritismos, desmotivación del equipo y una percepción negativa hacia la dirección.
¿Qué es el Efecto Horn en Recursos Humanos?
El efecto Horn es lo contrario al Halo: se originan juicios negativos basados en una primera impresión desfavorable.
Es ese pensamiento de “no sé por qué, pero esta persona no me cae bien”.
Este sesgo también puede dañar gravemente un proceso de selección, provocando:
-
Pérdida de un buen candidato
-
Falta de profesionalismo al ofrecer feedback
-
Impacto negativo en la marca empleadora
La consecuencia más grave es descartar talento valioso por prejuicios inconscientes.
Cómo evitar que los efectos Halo y Horn afecten tu proceso de reclutamiento
1. Prioriza la neutralidad
La primera clave es reconocer que todos somos susceptibles a estos sesgos.
Por ello, es fundamental preguntarte:
-
¿La impresión que tengo del candidato es realmente objetiva?
-
¿O está influenciada por simpatías, antipatías o expectativas previas?
Este ejercicio requiere reflexión y autoconciencia, pero es indispensable para mantener la imparcialidad.
2. Prepara entrevistas estructuradas
Una entrevista bien diseñada disminuye drásticamente la influencia de sesgos.
Algunas recomendaciones:
-
Define con claridad las competencias clave del puesto.
-
Clasifícalas según su nivel de importancia.
-
Diseña preguntas basadas en experiencias reales (entrevista por competencias).
-
Utiliza un sistema de puntuación objetivo para comparar candidatos.
La primera impresión es relevante, pero no debe ser decisiva.
Tu evaluación debe basarse en hechos, no en percepciones superficiales.
3. Busca una segunda opinión
Involucrar a más de una persona en el proceso de selección aporta:
-
Diversidad de perspectivas
-
Mayor objetividad
-
Contraste de opiniones
Es importante que todos los participantes adopten una postura neutral y alineada a los criterios del puesto.
Bonus: analiza la comunicación no verbal
El lenguaje corporal aporta información complementaria para entender mejor al candidato: emociones, nivel de comodidad, coherencia entre discurso y gestos, etc.
Si quieres profundizar en este tema, un análisis de comunicación no verbal puede ayudarte a mejorar tus procesos de entrevista.
Conclusión
Los efectos Halo y Horn demuestran que las personas no somos completamente objetivas: siempre existirá algún tipo de prejuicio.
Reconocer estos sesgos y trabajar activamente para reducirlos es clave para garantizar procesos de selección más justos, profesionales y eficaces.
Una buena preparación, entrevistas estructuradas y la participación de varios evaluadores contribuyen a una evaluación más precisa y neutral.